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El acordeón

Acordeón a Piano   

Componentes

Funcionamiento           

Tipos de acordeón   

 Afinación   

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Afinación


Los "pitos" del acordeón se desgastan y se pueden desafinar o partir.

Para afinarlos se extraen las cajas musicales y se buscan los "pitos desafinados". Luego se liman los "pitos" hasta que consiga la nota adecuada.

El limado se realiza por la punta para agudizar o subir el tono o por la parte de atrás del remache para bajarlo, para esto también se puede añadir un cuerpo metálico sobre la lengüeta para que esta baje de frecuencia.

Esta labor artesanal requiere de mucha práctica y experiencia, así como muy buen oído musical. Esto último se debe a que para el acordeón no se usan aditamentos electrónicos en su afinación ya que la forma como vibran los pitos (en música: color de la nota) dificulta su lectura en aparatos electrónicos. Aún leyendo la frecuencia de la nota con aparatos electrónicos, el brillo de la nota solo que se gradúa al gusto podría no quedar acorde a los demás.

Esta técnica también es usada en acordeones diatónicos para "transportar" es decir cambiar sus tonalidades. En Colombia por ejemplo, donde se usan mayormente los acordeones diatónicos, encontramos una profesión empírica denominada técnico de acordeones que se dedica a estos procedimientos como al mantenimiento del acordeón en general.

La historia del acordeón es corta pero rápida e intensa, de tal suerte que quien registró el invento como acordión en 1829, el austriaco Kiril Demian Cyrill, debió abandonar sus derechos sobre el invento en 1835, debido a los notables avances a los que había sido sometido. Parece que el origen europeo de los instrumentos de lengüeta libre está en los órganos soplados orientales, que se habían extendido por Rusia en el siglo XVIII, aunque no como Instrumento popular.

El invento se atribuye al emperador chino Nyu-Kwa, 3000 años antes de Cristo (el Sheng), aunque la sustitución de lengüetas de caña por metálicas es algo posterior. Basándose en la lengüeta simple, numerosos inventores elaboraron diferentes elementos. Desde el parisino Pinsonnat, que inventó el typófono, que daba una sola nota fija, hasta Eschembach, que unió varias.

En 1810 aparecen diferentes órganos soplados occidentales, y Buschman, en Berlin, fabrica en 1821 la mundarmónika, de la que deriva la conocida armonica, colocando una serie de lengüetas en fila cada una de las cuales produce una nota distinta.

Su hijo, al incorporar un pequeño fuelle, crea la andaolina. Pero fue Cyrill quien se hizo con la patente, construyendo un instrumento dotado de un fuelle y cinco botones, cada uno de los cuales, al ser pulsado, producía dos acorde, uno al abrir y otro diferente al cerrar el fuelle. Estos diez acordes bastaban para acompañar numerosas canciones, siendo muy sencillo su uso y aprendizaje en la música popular, sobre todo cuando en 1831 Isoard Mathieu reemplaza los acordes de cada botón por dos notas individuales que se producían una al abrir y otra al cerrar el fuelle, es así dotado de dos escalas diatónicas, lo que da lugar al Acordeón diatónico.

 

En 1834 Foulón añade las alteraciones, creando el primer acordeón cromático. La evolución del instrumento continúa y en 1854 Malhaús Bauer sustituye los botones por teclas, creando el "acordeón a piano", al que denominaban el "piano del pobre".

En torno a 1880 se le añade un segundo teclado, en la parte derecha, compuesto por cuatro botones que permitían dar dos acordes cada uno como acompañamiento a la melodía. Así se constituye el acordeón diatonico, que ha llegado hasta hoy en la tradición musical de casi todos los pueblos.

Existen nuevas modificaciones técnicas, como poner dos lengüetas iguales en cada nota, de forma que dé la misma nota al abrir y al cerrar el fuelle, ponen la base de los modernos acordeones de concierto.